Jonathan Olvera//La Noticia de Tlaxcala
Tlaxcala, Tlax., 2 de abril. Un hombre fue linchado y quemado vivo en la comunidad de San Miguel Xochitecatitla, municipio de Nativitas, luego de que una turba enfurecida lo arrebatara de las manos de la policía. A pesar de la brutalidad del caso, las autoridades estatales afirman que el protocolo de actuación contra linchamientos “ha funcionado”, pues en 2024 se registraron “sólo” 11 casos consumados y 17 intentos.
Alberto Martín Perea Marrufo, titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), aseguró que las fuerzas municipales y estatales “no fueron rebasadas”, aunque el resultado evidencia lo contrario: la multitud se impuso, ejecutó su propia versión de la justicia y dejó un cadáver calcinado como prueba de su desconfianza en las instituciones.
Las palabras del funcionario contrastan con los hechos. Aunque la Constitución permite a los ciudadanos detener a alguien en flagrancia, el Estado es el único responsable de garantizar un proceso justo. Pero en Tlaxcala, las cifras reflejan que el linchamiento sigue siendo un recurso activo y letal.
Mientras las autoridades celebran la disminución de casos, la realidad es que cuando la justicia falla, la violencia se impone. Y en Nativitas, como en otros municipios del país, la ley se escribe con fuego y sangre.